Inflación, apagones y el oscuro futuro de la economía

Inflación, apagones y el oscuro futuro de la economía

Analistas americanos alertan del oscuro futuro al que está destinado EEUU por el cataclismo económico, energético y social que ya está asomando.

Cataclismo económico, energético y social

El analista financiero norteamericano Bill Bonner, quien ya había hecho predicciones en el pasado sobre el estallido de las burbujas “punto com” y subprime, publicó el pasado agosto un vídeo en el que lanzaba varios mensajes alarmantes sobre el oscuro futuro al que están destinados los estadounidenses por el cataclismo económico, energético y social que ya está asomando.

Estos augurios los sustenta en dos grandes fuerzas que han tomado tracción en los últimos años y que ahora chocan como dos trenes en sentido opuesto.

Se trata, por un lado, del cambio en el modelo energético y la batalla que se ha cernido contra las energías fósiles en los países avanzados (política de cero emisiones de CO2) sin tener en cuenta el coste, el tiempo y la viabilidad de dicha transformación.

En el otro sentido avanza con fuerza vertiginosa el desorden de las finanzas públicas y de la emisión monetaria, causado sobre todo por la crisis de la covid-19 y otros planes de estímulo desde la recesión de 2008.

Estos dos hechos le han llevado a asegurar que hemos entrado en un ciclo que puede durar unos 10 años y en el que probablemente veremos caer el dólar y otras monedas a la mitad de su poder adquisitivo, así como dispararse el coste del petróleo en términos nominales por 5 y en términos reales por 2.5.

¿Entonces, a qué nos enfrentamos?

Nos enfrentamos a serias dificultades para generar la electricidad necesaria con la disponibilidad actual de gasoil, gas y carbón.

Lo que desembocará, según sus previsiones, en discontinuidad en el servicio eléctrico y eventuales apagones de larga duración, aparte de un enorme coste para el sector industrial que generará paro, o de problemas en el transporte con mercancías, tractores, aviones, barcos, etc., que se mueven con gasoil.

En su exposición, Bonner presenta escenarios apocalípticos en los que, en resumen, no se produciría sólo una caída significativa de la renta real y una alta inflación, sino desórdenes sociales y políticos graves, en lo que sería la reedición de la Argentina de las últimas épocas.

Más allá de si Bonner acaba teniendo razón en su visión más catastrofista, por más que sí parece haber diagnosticado con acierto las dos fuerzas desintegradoras en la fase del ciclo en que estamos entrando (con doble colapso de la energía y del gasto público), es interesante establecer paralelismos con el anterior ciclo de materias primas de los años 70.

Materias primas de los años 70

Aquel fue un período de estanflación con la crisis del petróleo y la destrucción del dólar y la deuda pública a la cabeza, así como con un ambiente político, cultural y social en el que las perspectivas de la gente, las recomendaciones o los discursos tomaron un cariz catastrofista, como si nos precipitáramos hacia el fin de los tiempos.

Ya habíamos hablado en un artículo anterior de cómo las ideas maltusianas renacen en épocas de fuerte inflación de costes.

Ante la escalada creciente de precios de los bienes más básicos y su escasez relativa, los políticos y académicos claman por el crecimiento cero (no malgastar ningún recurso escaso), el control de la población (controlar natalidad, facilitar muertes) o el racionamiento y gestión pública de los recursos naturales (véase el precio controlado de la cesta de la compra básica en supermercados o la restricción de acceso a electricidad que vamos a padecer a partir del otoño).

Películas de la década de los 70 o inicios de los 80

Son característicos de estas épocas la desorganización y los desórdenes sociales, lo que se plasma en el arte y la narrativa del momento.

Películas de la década de los 70 o inicios de los 80 reflejan muy bien el carácter apocalíptico marcado por significativos repuntes de delincuencia, disturbios raciales como en Detroit, Nueva York y otras ciudades, colas para repostar gasolina o miedo al invierno nuclear.

Una película icónica en este sentido sin duda ha sido Mad Max (1979): la gasolina era el bien más buscado, había colapsado el Estado al modo del Imperio Romano con señores de la guerra campando a sus anchas, no imperaba la ley y se había registrado una reducción acuciante de la población.

Se extendió, como hoy está pasando, el cine de catástrofes o apocalíptico, con otros ejemplos como Terremoto (1974), La aventura del Poseidón (1972), El Coloso en llamas (1974), El día después (1983, sobre la amenaza atómica) o El día del fin del mundo (1980, volcanes).

De forma parecida a los vaticinios de Bonner hoy, fueron muy populares en los 70 las recomendaciones y predicciones de Harry Browne, que pueden encontrarse en dos libros suyos: How you can Profit from a Monetary Crisis o How you can Profit from the Coming Devaluation.

Browne propugnó, con razón, que la inversión más rentable de los años 70 sería el oro, pero resultó igualmente curioso que alrededor de sus consejos se constituyera todo un movimiento de apocalípticos o de doomers (inglés) que proponía, ante la grave situación, que las familias construyeran búnkeres, se hiciesen con armas, aprovisionamientos de agua o alimento para los cortes de energía, e incluso una vuelta al autoconsumo.

Mucha literatura de la época abordó esta cuestión de manera práctica. En aquella época había igualmente un cierto miedo al holocausto nuclear, de forma parecida a lo que estamos viviendo ahora y que ha propiciado que EEUU haya adquirido medicamentos contra la radiación por la guerra con Rusia.

El trade de la década sí serán los combustibles fósiles

Las similitudes entre ambas fases son muy parecidas. De momento el oro no ha dado señales de revalorización, pero seguramente el trade de la década sí serán los combustibles fósiles, como sugiere Bonner: petróleo, gas y carbón.

Para acabar con un toque de optimismo, hay que tener presente que el fluir de la economía sigue una tónica cíclica: o, dicho de otro modo, todo lo que sube baja (y a la inversa), la historia se repite… Hay muchas formas de expresar esta idea.

Y es que, pese a que una recesión inflacionaria como la actual tiene repercusiones graves en muchos aspectos, de los 70 pudo salirse con fuerza y empuje una década después gracias a la revolución conservadora auspiciada especialmente por Reagan, Thatcher y algunos países del Cono Sur, a lo que acompañó el colapso del imperio soviético.

Es pronto para saber cuáles de los vaticinios de Bonner se cumplirán y, desde luego, aún más pronto para vislumbrar qué movimiento político y social conseguirá frenar esta deriva de escasez, subidas de precios y desórdenes sociales.

Máster en Economía UFM-OMMA

Lo que sí sabemos es que existen unas tendencias y previsibles cambios, pero no la intensidad o el timing exacto.

En el Máster en Economía de UFM-OMMA aprenderás a entender los ciclos económicos, qué fenómenos caben esperarse en cada una de sus fases en lo relativo a la economía, la sociedad o la política.

Entenderás la economía en su conjunto, su funcionamiento y su interrelación con otros ámbitos de la vida en sociedad.

Nos hemos esforzado por reunir a los mejores profesores de habla hispana para conformar un cuerpo teórico y analítico integral con disciplinas como:

  • La historia económica (el pasado es un gran predictor del futuro)
  • La teoría del Estado (cuál es el papel del Estado en cada época histórica y cómo ha ido evolucionando su poder)
  • Las políticas públicas (marco regulatorio al que se somete la producción en cada país y qué se busca con cada regulación)
  • Los ciclos económicos, la teoría financiera o la microeconomía, así como fiscalidad, entre otros.

Contamos con profesores y conferenciantes de la talla de Juan Ramón Rallo, Juan Sebastián Landoni, Carlos Rodríguez Braun, Gabriel Calzada, Daniel Lacalle, Miguel Anxo Bastos, Martín Krause, Gabriel Zanotti, Peter Boettke, Lawrence H. White o Alejandro Chafuen.

Si quieres formar parte de la próxima edición del Máster, puedes rellenar el formulario de admisión para reservar tu plaza.

El artículo se publicó originariamente en Libertad Digital

Argentina: ¿camino de la hiperinflación?

Entrevista de Juan Ramón Rallo a Martín Krause

Hoy lunes, 17 de octubre, a las 22.00 (hora de Madrid), nuestro profesor y codirector del Máster en Economía UFM-OMMA, Juan Ramón Rallo, entrevistará a Martín Krause, profesor en ese mismo Máster, así como en la Universidad de Buenos Aires.

La entrevista llevará por título: “Argentina: ¿camino de la hiperinflación?”. En ella se hablará de la coyuntura económica de Argentina y se abordarán los siguientes temas:

  • Por qué Argentina ha llegado a los niveles de inflación actuales
  • Cuál es la responsabilidad del actual Gobierno
  • Qué responsabilidad tiene Macri
  • Cuáles son las perspectivas económicas y políticas de futuro para el país
  • La opción de Milei y qué capacidad tendría para estabilizar el peso
  • La opción de dolarizar

Si no quieres perderte lo que Martín Krause contará a lo largo de la entrevista, anota en tu agenda la siguiente fecha: lunes, 17 de octubre, a las 22.00 (hora de Madrid).

Este es el enlace para ver el directo: https://bit.ly/entrevista-rallo-martinkrause

Credit Suisse, ¿por qué es tan arriesgado invertir en bancos?

Credit suisse, ¿por qué es tan arriesgado invertir en bancos?

Por crisis bancarias como la de Credit Suisse, el sector bancario no es para un inversor value el mejor lugar para destinar sus ahorros.

Estos últimos días nos han sobresaltado los titulares de las noticias financieras con el agujero de capital de la empresa de servicios financieros Credit Suisse.

Igual que Lehman hizo saltar por los aires el sistema bancario en septiembre de 2008, marcando así el inicio de la Gran Recesión, ahora hay quien encuentra inevitables paralelismos entre ambos bancos y el momento económico que vivimos (posible recesión inflacionaria).

Sin ánimo de entrar a valorar la situación de Credit Suisse, sobre la cual no disponemos de datos suficientes, es oportuno aprovechar esta conmoción global en el sector bancario para proporcionar algunos consejos a inversores, especialmente, a los particulares, que conviene tener en cuenta por el riesgo inherente del sector.

La banca es un sector extremadamente cíclico por la naturaleza del negocio:

  • Se trata de un negocio fuertemente vinculado a la marcha de los negocios, y, por ende, de la economía. Depende de la calidad de los deudores e incluso de su deseo de acceder a crédito y su facilidad para devolverlo en cada fase del ciclo. Esto genera continuos cambios de perspectivas económicas, desde las que se anclan en un profundo pesimismo hasta las que se disparan hacia la mayor de las euforias.

    En consecuencia, nos encontramos con booms y shocks financieros periódicos derivados del fuerte apalancamiento consustancial al sector bancario, lo que vuelve como efecto boomerang a la propia economía (círculo vicioso o virtuoso, según sea el caso).
  • Y es que tiene el grave problema de que el total de fondos propios respecto a pasivos exigibles es extremadamente pequeño, por lo que cualquier agujero se lleva con facilidad todo el capital y pone al banco en una situación de extremas dificultades.

    Como resultado de esa pérdida de capital (agujero), arrastra la capitalización bursátil y el valor de las acciones. En estos momentos, Credit Suisse, por ejemplo, cotiza a 0.1 su valor en libros.
  • Es muy difícil saber con certeza qué activos tiene un banco para hacer frente a eventuales corridas o agujeros contables, por lo que para un inversor privado se hace complicado tener una visión clara sobre los riesgos a que se enfrenta. Se puede tener una cierta idea, pero no en suficiente profundidad.
  • Los bancos muchas veces son utilizados para canalizar dinero hacia sectores políticamente muy bien conectados (lobbies) o relacionados con algún tipo de poder fáctico que no representan la mejor opción de fondos prestables. Puede tratarse de activos dudosos en sectores problemáticos, países inseguros, etc.

A todo lo enumerado, aunque íntimamente relacionado, hay que añadir el temido efecto contagio. En el caso de Lehman Brothers, a la postre se identificó a esta entidad financiera como la primera pieza del dominó del sector bancario que cayó, llevándose por delante al resto del sector en 2008 y “obligando” a tomar medidas políticoeconómicas al sector público para que la economía real, altamente financiada y apalancada en nuestro mundo moderno, no se viera arrastrada por esa fuerza de arrastre.

¿Estamos ante otro cisne negro con Credit Suisse?

La teoría de los cisnes negros, de Nassim Taleb, se popularizó justo en la anterior recesión por su relación con el efecto contagio.

Nos dice que un suceso improbable para la mayoría, y que, por tanto, no ha podido ser predicho por ningún modelo existente, sorprende súbitamente a la población y a los analistas dejando tras de sí un gran impacto socioeconómico.

De este modo, solo a posteriori podrá encajarse este suceso en alguna teoría explicativa, como en el caso de Lehman. ¿Estamos ante otro cisne negro con Credit Suisse? No lo sabemos aún.

Por si acaso, Taleb, en un tuit del 1 de octubre, ante los mensajes lanzados por la entidad para aplacar las dudas, nos advertía: “Todos los rumores son falsos hasta que se niegan oficialmente”.

Como corolario, por todo lo expuesto, podemos pues concluir que, por más que nos cuenten que el bancario es un sector muy supervisado y regulado y con acceso preferente a la financiación de la banca central, hay gran opacidad y riesgo, y no es para un inversor value el mejor lugar para mantener sus ahorros.

Habrá quien ponga sobre la mesa que Wells Fargo ha sido una posición que mantenida históricamente por Warren Buffett, pero cabe recordar que precisamente este banco ha sido el más capitalizado de EE. UU., lo que le ha otorgado más solvencia.

Además, en los peores momentos (años 90, crisis subprime), de no haber sido ayudado públicamente, habría caído en una situación financiera extremadamente difícil.

Máster en Value Investing y Teoría del Ciclo

Contamos con una sólida trayectoria de 10 años siendo pioneros en la enseñanza de la filosofía inversora del value investing en combinación con la teoría del ciclo económico.

El próximo 25 de octubre arranca una nueva edición del Máster en Value Investing y Teoría del Ciclo en la que el conocimiento de la realidad económica y de los fundamentales de la inversión seguirá siendo clave para que sus estudiantes aprendan a sacar partido del entorno macroeconómico inflacionario que nos asola.

Si tienes interés en aprender cómo rentabilizar tus ahorros o desarrollar tu carrera profesional en el campo de la inversión en valor y estar preparado para todos los entornos económicos que puedas encontrar a tu paso, te animamos a reservar tu plaza en este enlace.

Datos del Máster:

  • Fecha comienzo del Máster: 25 de octubre de 2022
  • Formación híbrida (online y presencial)
  • Cupo de alumnos reducido
  • Un año de duración con más de 250 horas lectivas

El artículo se publicó originariamente en Libertad Digital

Webinar de Carlos J. Treviño

Webinar Rankia con Carlos J. Treviño

Mañana, martes 4 de octubre, a las 19.00 (hora de Madrid), Carlos J. Treviño, profesor del Máster en Value Investing y Teoría del Ciclo y executive director y equity research analyst senior en Santander Global Corporate Banking, será ponente en el webinar que hemos organizado junto a Rankia.

Durante su ponencia, Carlos analizará el momento actual del sector tecnológico y comentará algunos posibles riesgos a futuro para el sector, incluyendo el regulatorio, con especial énfasis en el riesgo geopolítico derivado de la situación internacional actual.

  • ¿Valor o burbuja?
  • ¿Cómo afectarán los cambios geopolíticos actuales a nuestras inversiones?
  • ¿Había una burbuja de valoración en el sector? Con las correcciones, ¿está ahora atractivo?

Todas estas cuestiones nos las responderá Carlos J. Treviño durante su ponencia de mañana martes, 4 de octubre, a las 19.00 (hora de Madrid).

Si estás interesado en saber más sobre el sector tecnológico y asistir al webinar reserva tu plaza en el siguiente enlace:

Maltusianismo, una mala teoría económica que se reaviva con la estanflación

Máster en Economía UFM-OMMA

Oferta de energía rígida y demanda desbocada son caldo de cultivo para que los precios se disparen. En el Máster en Economía de OMMA te lo explicamos.

Como siempre sucede cuando se dispara el precio de las commodities y se produce escasez relativa de alimentos, energía y bienes más básicos, se reavivan las viejas teorías del agotamiento de los recursos derivados de la sobrepoblación.

Esto ancla su historia más reciente, como mínimo, desde que Malthus publicara en 1798 su Ensayo sobre el principio de la población. En él, de manera resumida, sostuvo que la población tendía a crecer en progresión geométrica mientras que el alimento lo hacía en progresión aritmética, esto es, de forma mucho más lento.

Consecuentemente, durante un tiempo la economía marcha sin demasiadas tensiones hasta que se llega a un punto en que la producción de alimento (y de recursos naturales en general) se torna insuficiente para abastecer a la población creciente. El resultado serán ajustes económicos en forma de penuria: hambrunas, guerras, epidemias, crisis…

Para evitar este desenlace, según claman estas voces, se debe reducir el número de habitantes que presionan sobre los recursos por medio de mecanismos varios que van de la esterilización de la población hasta medidas de control de natalidad, de racionamiento del acceso a los recursos naturales (agua, alimento, energía) o los controles de precios, entre otras tantas ocurrencias.

Inclusive, se puede estirar este discurso fatalista para justificar dar prioridad a los recursos naturales sobre la vida y el bienestar de las personas, a las que se hace responsables (o irresponsables, más bien) de la escasez rampante y el sobreconsumo. Así, de paso, los mandatarios políticos se lavan las manos, logran presentarse como salvadores y no como culpables de la grave situación.

Teoría maltusiana

Pese a que muchas personas tienden a pensar que la teoría maltusiana es una teoría económica firmemente aceptada, sería bueno recordar que esta línea de pensamiento tiene una versión opuesta en la teoría económica que afirma que son los desequilibrios estructurales de tipo productivo-energético y crediticio-monetario los que llevan a escaladas de precios de los bienes más básicos como la de los años 70 o la actual. Y también apunta que los causantes de la estanflación son las medidas económicas erradas adoptadas con anterioridad.

Si nos centramos en la actualidad, el mix energético impulsado por los países occidentales se ha centrado masivamente en las energías renovables, cuando no estaban suficientemente maduras para dar ese salto, demonizando la generación de energía por medio de combustibles fósiles.

Además, con el coste del capital prohibitivo para las industrias del petróleo y gas como consecuencia de los criterios ESG (environmental, social and governance) de inversión, no ha habido inversión suficiente durante estos años pasados en la vieja economía energética en parcelas como la prospección, la búsqueda de nuevos yacimientos, la formación de capital humano y especialización o el desarrollo de mejoras tecnológicas extractivas, lo que se ha visto agravado por la dependencia energética de países con los que se está ahora en guerra.

Es por eso que ahora los combustibles fósiles no pueden salir al rescate.

Se han generado cuellos de botella importantes desde el punto de vista productivo en una época en que la demanda se incrementó significativamente tras la salida de la crisis del Covid-19.

Oferta de energía rígida y demanda que campa a sus anchas son el caldo de cultivo para que los precios se disparen y no quepa capacidad de reacción.

Pero, además, que la demanda de energía (y de otros bienes) se haya desmandado tras la crisis sanitaria (y ya antes) se ha visto impulsado por el incremento de la oferta monetaria (inyecciones de liquidez) que han fomentado los Bancos Centrales mediante emisiones de deuda pública masivas y fijación de tipos de interés artificialmente bajos durante mucho tiempo (desde la anterior gran crisis en 2008).

Aquí entra el segundo de los factores mencionados como determinantes de la inflación de costes que sufrimos hoy: el componente crediticio-monetario.

De acuerdo con esta visión de los hechos, las causas de la inflación están en las malas decisiones político-económicas adoptadas en los años previos y hacia sus responsables habría que dirigir las miradas.

El maltusiano es un viejo debate que siempre se reaviva cuando llega a estanflación: las personas se reproducen demasiado presionando sobre los recursos, los recursos se están agotando, ergo hay superpoblación y debe controlarse o reducirse.

Curiosamente, quienes defienden que se están agotando los recursos en las épocas de inflación por exceso de consumo son los mismos que sostienen que no hay consumo suficiente en las épocas de deflación, cuando caen todos los precios y parece que todo abunda (ejemplo de la Gran Recesión de 2007).

El mismo Malthus, en sus Principios de Economía Política (1820), también presentó la tesis subconsumista, por más contradictoria que parezca en relación con la anterior vinculada con el exceso de población.

Este tipo de razonamiento simplista es propio de economistas de cortas miras que no comprenden bien los conceptos básicos de la economía, las relaciones de casualidad, la dinámica del proceso de creación de riqueza y los ciclos económicos.

Máster en Economía UFM-OMMA

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Datos del Máster en Economía UFM-OMMA:

  • Fecha comienzo del Máster: 27 de octubre de 2022
  • Formación online con clases en directo
  • Cupo de alumnos reducido
  • Un año de duración con más de 175 sesiones de 80 minutos cada una

El artículo se publicó originariamente en Libertad Digital

¡Las crisis son origen de grandes oportunidades de inversión!

Las crisis son origen de grandes oportunidades de inversión

Aquellos inversores value que, con cabeza fría, se centraron en los fundamentales, han sabido aprovechar las oportunidades de los sectores cíclicos.

En medio de una marejada de inflación y descoordinación económica como pocas generaciones presentes han vivido, no pocas oportunidades de inversión se le presentan al inversor value que realiza su selección de acciones basándose en los fundamentales de las compañías, de los sectores y del entorno económico en el que se mueve.

El año pasado por estas fechas se veían venir tiempos complicados por una inflación que para muchos venía para quedarse y que nos arrastraría a una larga travesía por el desierto.

Nouriel Roubini, Michael Burry o Ray Dalio nos advertían de repuntes de inflación a niveles alarmantes.

A ese problema, había que sumar que el mercado bursátil norteamericano estaba muy recalentado y que las expectativas económicas estaban empeorando.

Por todo lo anterior, se esperaban subidas de tipos de interés y muchos inversores bajistas se posicionaron cortos del bono americano y del S&P 500.

Sin haberse producido el descalabro que habían pronosticado estos analistas, es indudable que desde el tercer trimestre del año pasado se han sucedido una serie de fenómenos indicativos del cambio de ciclo en la economía estadounidense.

Así pues, en EE. UU. los tipos de interés se han casi duplicado, con un coste de hipotecas hoy por encima del 5% y un rendimiento del bono americano (a 1 mes) del 2,5% (a principios de abril de este año estaba al 0.18%).

Por su parte, el S&P 500 ha caído cerca del 17% en lo que va de año mientras que las grandes firmas de referencia englobadas en las FAANG (Facebook, Apple, Amazon, Netflix, Google) se han devaluado muy significativamente. En general las bolsas mundiales han registrado cuantiosas pérdidas.

Un análisis más frío y certero de la realidad llevó a inversores como los antes citados a no comprar el relato de que la inflación fuera a ser un fenómeno pasajero, que la transición energética iba a ser suave y que el futuro de toda la producción de energía estaba en las renovables.

Vieja economía «sucia»

Pensar que la vieja economía «sucia» (carbón, gas, petróleo) iba a desaparecer de un día para otro sin generar tensiones estructurales en la economía, cuando aún no existe una alternativa real eficiente, era señal del clásico wishful thinking de la clase política y periodística. La realidad es así de tozuda y le ha dado una bofetada a los planes energéticos nacionales en el trasero de los ciudadanos.

En medio de fuertes caídas en la cotización de los mercados en este último año, han sabido batir sobradamente al mercado aquellos analistas e inversores que, con cabeza fría, se fijaron en los fundamentales y se posicionaron en materias primas o energía.

El éxito ha acompañado el buen trabajo analítico de estos gestores que no se dejaron arrastrar por los cantos de sirena, entre los que encontramos en España fondos value como AzValor o Cobas AM. Las dos gestoras llevan acumuladas rentabilidades que superan los dos dígitos en ese mismo período.

Lo siguiente que cabe preguntarse es qué nos deparará el futuro a partir de este momento. Estamos ante otro final de año apasionante, en el que el problema energético se está incluso agravando por las tensiones bélicas entre Ucrania y Rusia, así como por la agresividad de las sanciones y contrasanciones entre todas las partes involucradas. Europa puede acabar parcialmente desabastecida de energía por culpa de esta situación, mientras que EE. UU. se asoma al abismo de la estanflación.

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El artículo se publicó originariamente en Libertad Digital

Entrevista a José Ignacio del Castillo y Gonzalo Melián

Evento Finect Live 12 septiembre 2022

El pasado día, 12 de septiembre, a las 18.30 (hora de Madrid), José Ignacio del Castillo y Gonzalo Melián protagonizaron un evento de Finect Live.

Vicente Varó, periodista financiero y director de comunicación de Finect, fue el encargado de realizar la entrevista a José Ignacio y Gonzalo, que llevó por título «Una recesión muy distinta… ¿Cómo enfrentarse a ella?».

Aquí te dejamos más información de los entrevistados:

José Ignacio del Castillo, antiguo director del Máster en Value Investing y Teoría del Ciclo.

Gonzalo Melián, vicepresidente de la Universidad de las Hespérides y director de OMMA Business School Madrid.

Durante la conversación se habló de los siguientes temas:

  • Recesión en Europa y EE. UU.
  • Política fiscal
  • La teoría del ciclo
  • Inflación
  • Value Investing

¿Te gustaría volver a ver la entrevista? ¿No la has visto y te gustaría verla ahora?

Te dejamos a continuación la entrevista completa:

Webinar de Ivo Sarjanovic y Alan Futerman

Webinar junto a Rankia de Ivo Sarjanovic y Alan Futerman

Nos es muy grato invitarte a un webinar que esperamos sea del máximo interés en el actual escenario económico.

Junto a Rankia, hemos organizado este evento en el que hemos reunido a dos grandes ponentes, que nos hablarán sobre si las commodities son siempre un buen hedge contra la inflación.

Para esta ocasión contaremos con:

Ivo Sarjanovic, contador público por la Universidad Nacional de Rosario (Argentina) y antiguo alumno del Máster de Economía UFM-OMMA.

Alan Futerman, licenciado en economía y profesor adjunto de Economía de las Instituciones en la Universidad del Centro Educativo Latinoamericano (Rosario, Argentina).

Ambos analizarán si la estrategia de inversión en commodities es adecuada cada vez que transitamos un periodo inflacionario y de qué variables depende su eventual éxito o fracaso.

En su próximo libro conjunto, que se publicará en noviembre, dedicarán un capítulo completo a analizar si las commodities son una buena inversión durante periodos de inflación, como muchos bancos proponen a sus clientes.

Estamos convencidos de que esta ponencia llega en un momento clave para la toma de decisiones de nuestro asset allocation. Si quieres aprender, como nuestros antiguos alumnos, a protegerte en entornos financieros convulsos y a aprovechar las oportunidades que nos brinda el mercado en cualquier fase del ciclo, en el Máster en Value Investing y Teoría del Ciclo te ayudaremos a conseguirlos.

No olvides que para poder ver en directo la ponencia de Ivo Sarjanovic y Alan Futerman debes inscribirte en el siguiente enlace:

Fecha: lunes 19 de septiembre
Hora: 19.00 (hora de Madrid, España)

¿El Estado siempre crece? Sí, especialmente con las crisis

Máster en Economía UFM-OMMA

Las crisis inflacionarias desempeñan un papel clave en el mayor peso del Estado en la economía. En el Máster de OMMA lo explicamos.

Uno de los efectos de la estanflación que no debiera pasar desapercibido a ningún observador avezado es el tamaño y el poder que acaban adquiriendo los gobiernos en fases críticas de la economía como la actual.

Durante el Máster en Economía abordamos con nuestros alumnos qué factores contribuyen al crecimiento del tamaño del Estado, en el que las crisis desempeñan un papel clave.

En el caso de las economías occidentales, dos crisis han contribuido a que el papel del poder público y político adquiera cada vez más protagonismo en la economía.

En primer lugar, la llamada Gran Recesión (crisis deflacionaria con inicio en 2007/2008) llevó a que la población mirara hacia los gobiernos pidiendo ayudas y rescates mientras daba la espalda al mercado.

Rechazó ese mismo mercado que en el boom inmediatamente anterior le había permitido vivir de manera solvente y, a veces, por encima de sus posibilidades porque la borrachera de crédito privado había permitido una actividad económica cuyo vigor no podía sostenerse en el tiempo.

Esta crisis se cebó especialmente, pues, con el sector privado al estar vinculada con un crédito que condujo al apalancamiento en exceso de familias, empresas y sistema financiero.

Esos mismos agentes (familias, empresas y sistema financiero) demandaron alguna solución a su delicada situación financiera, y el Estado, en casos de crisis subconsumistas, suele salir al rescate adquiriendo un resurgido protagonismo en la economía.

La segunda gran crisis es la actual: la inflacionaria.

Hace tiempo que los criterios de convergencia (Maastricht) saltaron por los aires en los estados miembros de la Unión Europea, lo que denota que sus cuentas públicas (fiscales y de deuda) no están precisamente saneadas.

Es cierto que el sector privado ha sacado partido todo este tiempo de los tipos de interés artificialmente bajos, pero los gobiernos sin duda han sido los grandes beneficiados de que esos bajos tipos no hayan generado tensiones inflacionistas durante bastante años.

Hasta que lo han hecho…

Un repaso por la evolución de la deuda pública en las dos grandes crisis sistémicas.

A finales de 2007, justo a las puertas de la Gran Recesión, el nivel de deuda pública sobre el PIB estaba en un idílico 36.3%.

Con la recesión, empieza a subir la deuda nacional y en 2014 este indicador rebasa el 100%.

A partir de ese momento, se corrige un poco esa tendencia hasta llegar el 95.5% de finales de 2019.

Irrumpe la crisis de la Covid-19 en el primer trimestre del año 2020 y asoma la inflación de precios de alimento, energía y otras materias primas en el último trimestre de 2021.

Todo ello afecta al gasto público y a la recaudación. El nivel de deuda pública española sobre el PIB está hoy en el 117,7% (primer trimestre 2022).

La sucesión de emergencias nacionales decretadas por los gobiernos (ahora también la climática y de suministros, ambas tan íntimamente relacionadas) está llevando a que el poder del Estado se acreciente a pasos agigantados: regulaciones, reglamentos, prohibiciones, obligaciones, nuevos tributos y subidas de los existentes, controles de precios, subvenciones, proliferación de ministerios, de organismos públicos y de nuevas competencias…

Es difícil que a nadie se le escape la colosal cantidad de medidas políticas y económicas con las que las distintas administraciones innovan diariamente.

De ahí las ineficiencias en el sistema productivo y los preocupantes déficits fiscales, sumado a la restricción de libertades.

No en vano, las épocas de crisis inflacionarias (que afectan a bienes básicos como materias primas o energía) son crisis de deuda pública y de fuerte intervención en el sistema productivo y la economía (también en la vida privada), como ya sucediera durante la crisis del petróleo de los 70 del siglo pasado.

Vale la pena en este contexto rescatar el «efecto trinquete» que Robert Higgs desarrolló en su libro Crisis y Leviatán en relación con el creciente papel del Estado durante las crisis políticas y económicas, y para ello nos remitiremos a la respuesta que ofreció a este respecto en una entrevista de 2011 a Ángel Martín Oro:

En mi trabajo, el efecto trinquete (ratchet effect) describe la forma característica en la que el gobierno, bajo las condiciones ideológicas modernas, crece durante una situación que se percibe como una emergencia nacional.

El tamaño, alcance y poder del gobierno crece abruptamente cuando el gobierno actúa para ‘hacer algo’ con el fin de disipar la amenaza.

Luego, a medida que la amenaza se elimina o reduce, el gobierno se contrae, pero no hasta el nivel que se habría llegado sin la crisis.

Por tanto, cada crisis desplaza la trayectoria del crecimiento del gobierno hacia un mayor tamaño, alcance y poder.

Robert Higgs

Hasta aquí, Higgs nos ha presentado la hipótesis general relacionada con el hecho observable de que los gobiernos incrementan su tamaño y poder con las crisis y no vuelven al estado anterior cuando éstas se quedan atrás.

Más interesante aún si cabe es su reflexión en relación con las causas del «efecto trinquete».

Y es que la intervención crea toda suerte de intereses creados y clientelares (cambian los incentivos en una parte creciente de la gente).

Y, muy importante, una porción nada desdeñable de la población acepta de buen grado la intervención pública en épocas de crisis, lo que va unido al cambio ideológico que se produce en la misma, que acaba creyendo ciegamente en el sector público como salvador en las sucesivas emergencias nacionales que éste va declarando:

En mi formulación, las razones para el efecto trinquete son varias: una es la inercia política y legal; otra es la persistencia institucional generada por quienes operan o se benefician de las agencias gubernamentales o la nueva autoridad desencadenada por la crisis; y todavía una más -quizá la más importante- y es el cambio ideológico asociado a que el público llega a acostumbrarse al ejercicio de los nuevos poderes gubernamentales y a los esfuerzos concurrentes del gobierno para justificar estos poderes.

Otros economistas e historiadores habían descrito el efecto trinquete, pero la mayoría de ellos lo habían restringido al crecimiento fiscal.

Ninguno de ellos había desarrollado el componente ideológico con el mismo detalle de lo que he hecho yo.

El cambio ideológico, desencadenado por la superación aparentemente exitosa de una crisis importante, predispone al gobierno a crear, y al público a aceptar, un crecimiento todavía mayor del gobierno cuando tenga lugar la crisis siguiente.

Robert Higgs

Y es que mucho ha llovido desde los tiempos de Adam Smith, en los que se discutía si el papel del Estado debía centrarse en la protección interna y externa, las leyes y, si acaso, las infraestructuras.

No parece muy discutible el papel omnipresente que tiene hoy el Estado en muchas áreas de la vida pública y privada: educativa, moral, cultural, vejez, salud, empresarial, fiscalidad…

Sobre el Máster en Economía de OMMA-UFM

Los alumnos del Máster en Economía UFM-OMMA llevan años aprendiendo a entender la economía, su funcionamiento y su interrelación con otros ámbitos de la vida pública.

Nos hemos esforzado por reunir a los mejores profesores de habla hispana para conformar un cuerpo teórico y analítico integral con disciplinas como:

  • La historia económica (el pasado es un gran predictor del futuro).
  • La teoría del Estado (en la que reflexionamos sobre cuál es el papel del Estado en cada época histórica y cómo ha ido evolucionando su poder).
  • Las políticas públicas (marco regulatorio al que se somete la producción en cada país y qué se busca con cada regulación).
  • Los ciclos económicos.
  • La teoría financiera.
  • La microeconomía, así como fiscalidad, entre otros.

Contamos con profesores y conferenciantes de la talla de Juan Ramón Rallo, Juan Sebastián Landoni, Carlos Rodríguez Braun, Gabriel Calzada, Daniel Lacalle, Miguel Anxo Bastos, Martín Krause, Gabriel Zanotti, Peter Boettke, Lawrence H. White o Alejandro Chafuen.

Ya puedes reservar tu plaza para el Máster en Economía UFM-OMMA.

  • Fecha de comienzo del Máster: 27 de octubre de 2022
  • Formación online con clases en directo
  • Cupos de alumnos reducido
  • Un año de duración con más de 175 sesiones de 80 minutos cada una

El artículo se publicó originariamente en Libertad Digital

¿Es el value la estrategia ganadora en la actual crisis inflacionaria?

Largo plazo con value investing

Nos vamos a fijar en lo que hicieron en la anterior época de fuerte inflación dos inversores en valor legendarios como Warren Buffett y Peter Lynch.

En entornos de inflación como el actual, la bolsa no se ha comportado bien históricamente.

Hay que extremar la precaución en la selección de acciones porque la mayor parte del mercado va a cosechar malos resultados.

Nosotros somos conscientes de que, como inversores, debemos andar con pies de plomo y analizar concienzudamente cada compañía dentro de su sector y del entorno macro, prestando especial atención a la particularidad de la fase del ciclo en que nos encontremos.

De este convencimiento surgió nuestro Máster en Value Investing y Teoría del Ciclo hace justo 10 años como programa pionero en el mercado de esta temática, y que lanzará una nueva edición a finales de octubre.

La fuerte inflación está poniendo las cosas muy interesantes en este aspecto, por lo que vamos a tratar de abordar en este artículo qué tipo de acciones suelen tener un mejor desempeño en épocas como esta.

Hablemos de inflación.

Como precedente a la fuerte inflación que estamos padeciendo ahora, contamos con la experiencia de los años 70, el período de máxima inflación del mundo desarrollado después de la II Guerra Mundial.

La práctica que se va a seguir en este artículo es analizar las estrategias de selección de compañías (acciones) que funcionaron en los 70.

Para ello, nos vamos a fijar en lo que hicieron en aquella época dos inversores en valor legendarios como Warren Buffett y Peter Lynch.

Buffett atesoraba una trayectoria de varias décadas con su compañía Berkshire Hathaway, si bien Peter Lynch se puso al frente de la gestión de su fondo Fidelity Magellan justo en la década de los 70.

A principios de los 70, cuando la inflación se había disparado como consecuencia de la suspensión de la convertibilidad del dólar en oro en 1971 y la finalización del sistema monetario en Bretton Woods, se pusieron de moda las Nifty Fifty, las 50 compañías más poderosas y solventes del mercado del momento.

El mercado pensó que estas sólidas compañías se iban a mantener fuertes a largo plazo, algo parecido a lo que ha sucedido ahora con las FAANG (Facebook, Apple, Amazon, Netflix, Google). Entonces era Coca Cola, Procter & Gamble, IBM, Kodak, etc.

El desempeño de estas acciones por un tiempo fue muy bueno, pero subieron tanto que llegó un momento en que dejaron de ser interesantes.

Estaban caras y registraron caídas en bolsa, como ha sucedido en la actualidad con las tecnológicas mencionadas más arriba.

Características de los períodos de alta inflación.

Una de las características de los períodos de alta inflación es que no sólo nos debemos quedar en que los precios suben a razón de dos dígitos anuales, sino que además los precios no se incrementan en la misma proporción para todos los productos y servicios.

Hay una gran desviación de la media entre unos bienes y otros.

Para elegir bien qué compañías van a salir airosas de la quema, no basta con ser conscientes de la inflación, sino que hay que anticipar qué cosas van a subir mucho y cuáles menos: si los precios que van a subir más son de tipo coste o tipo producto final, de materiales, servicios o salarios.

Se debe tener esto muy claro puesto que no todas las compañías se van a ver afectadas de la misma forma por el incremento de precios.

Una podrán repercutir el precio significativamente al cliente, lo cual es positivo para garantizar ingresos estables, mientras que a otras compañías les sucede lo opuesto, que el producto que venden no deja capacidad para fijar precios (pricing power).

Ocurre lo mismo con los costes.

Hay costes que suben mucho más que los precios que se pueden repercutir al cliente, de forma que se estrechan los márgenes (por lo que puede haber pérdidas), y hay otras compañías que pueden mantener más a raya los costes que soportan (mantienen márgenes).

En particular, uno de los costes más significativos para muchas compañías son los salarios.

Hay que analizar si en el ámbito nacional, de ese sector o compañía existe organización sindical, si se entra en un espiral de salarios y políticas de rentas, etc.

Además, cuando la inflación es persistente, se va comiendo el capital de la compañía, normalmente el capital circulante.

Ante una inflación duradera, los inventarios hay que reponerlos siempre a un coste mayor y si no se ha fijado el markup adecuado en la tanda de ventas previa, se va perdiendo ese capital.

También en lo que respecta al capital fijo, si las amortizaciones están siendo insuficientes (ante la subida de precios de maquinaria o materiales), la compañía se acaba descapitalizando.

Hay que añadir a lo anterior, el efecto negativo de los impuestos, que gravan muchas veces beneficios nominales.

Para añadir más gasolina al fuego, en períodos inflacionarios, los gobiernos se inmiscuyen mucho en los negocios, especialmente en los servicios básicos: se tienden a establecer precios regulados por las protestas de la población o a fijar impuestos especiales como ahora se ha visto con petroleras, eléctricas, etc.

El terreno está cargado de minas y se debe pisar con mucho cuidado.

Buffett decía que en épocas de inflación le gustaban compañías que no tenían demasiados problemas con los costes labores, y que tampoco estuvieran muy expuestos a problemas de incrementos de costes.

Warren Buffett

Normalmente este tipo de empresas tienen mucho prestigio y su producto es bastante indispensable para los clientes (inelasticidad precio-demanda), de manera que van a tolerar bastante bien las subidas de precios.

Si además es un sector en el que no hay demasiada competencia ni demasiada innovación, ello supone que no haya que hacer demasiados desembolsos para mantener la capacidad productiva.

Estamos pues, ante compañías que generan mucho efectivo y muchos ingresos, con capacidad de repercutir costes y que no se ven demasiado afectadas por subidas de precios de materiales o salarios.

Por su parte, Peter Lynch escogió empresas que gozaban del favor del público y que registraban beneficios que crecían a gran velocidad.

En su época invirtió en compañías growth (pequeñas por aquel entonces) como Wal-Mart (minorista alimentación), Taco Bell (comida rápida), La Quinta (hoteles), Cracker Barrel (restaurantes), con crecimientos de dos dígitos.

Como nota al margen, vendió demasiado pronto otros multibaggers como Home Depot o Toys ‘R Us.

Su excelencia en la gestión y el hecho de estar dirigidas a públicos masivos ayudaron a navegar muy bien estos turbulentos mares durante este período.

Qué pasa en la actualidad.

La situación actual presenta una característica particular: contamos con un problema añadido derivado de la baja inversión de las últimas décadas en incrementar las reservas y la disponibilidad de recursos energéticos, como por ejemplo el petróleo, el uranio, el carbón, el gas natural (con un problema claro de abastecimiento en Europa).

En este contexto, puede ser una buena oportunidad que el inversor se fije en compañías que puedan proporcionar servicios auxiliares para aumentar estas producciones. Por ejemplo, buenos contratos por plantas de gas, por perforación, etc.

Un ejemplo de compañía de estas características es la antigua National Oilwell Varco, Inc. (NOV), que cotiza con gran descuento en términos históricos y que tiene unas expectativas muy halagüeñas en los próximos años.

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  • Fecha de comienzo del Máster: 25 de octubre de 2022.
  • Formación híbrida (online y/o presencial)
  • Cupos de alumnos reducido.
  • Un año de duración con más de 250 horas lectivas.

El artículo se publicó originariamente en Libertad Digital